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jueves, 23 de julio de 2015

Una Investigación da un giro prometedor a los futuros estudios

Investigadores encuentran el enlace perdido entre el cerebro y el sistema inmune

Un descubrimiento importante da un vuelco a lo conocido durante décadas: un equipo de investigadores ha determinado que el cerebro está directamente conectado al sistema inmune mediante vasos desconocidos hasta el momento
Grandes implicaciones para las enfermedades neurológicas, desdeautismo y Alzheimer a Esclerosis Múltiple
Que tales vasos hayan escapado a la detección, cuando el sistema linfáticoha sido meticulosamente mapeado, es un hecho sorprendente en sí mismo,pero la verdadera relevancia del hallazgo reside en los efectos que podríatener en el estudio y tratamiento de enfermedades neurológicas, desdeel autismo al Alzheimer o la Esclerosis Múltiple.
En lugar de preguntar ‘¿Cómo estudiamos la respuesta inmune del cerebro?’ ‘¿Por qué los pacientes de Esclerosis presentan ataques inmunológicos?’ahora podemos aproximarnos al problema mecanísticamente. Porque elcerebro es como cualquier otro tejido conectado al sistema inmunológicoperiférico a través de los vasos linfáticos meníngeos”, dice el Dr. JonathanKipnis, profesor del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Virginia y director del Centro para la Inmunología del Cerebro y la Glía (BIG,por sus siglas en inglés) de la misma universidad. “Cambia totalmente lamanera en que percibimos la interacción neuro-inmune. Antes siempresuponía una cuestión esotérica imposible de estudiar. Pero ahora podemoshacer preguntas mecanísticas.
Creemos que en cada enfermedad neurológica que presenta un componenteinmunológico, estos vasos juegan un papel decisivo”, dice Kipnis. “Es difícilimaginar que estos vasos no estén implicados en una enfermedad[neurológica] que presente un componente inmunológico.

Nuevo descubrimiento en el cuerpo humano
El Dr. Kevin Lee, director del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Virginia, describe su reacción al descubrimiento del grupo deKipnis: “La primera vez que estos chicos me mostraron los resultados, yosolo pronuncié una frase: ‘Tendrán que cambiar los libros de texto.’ Nuncaha habido un sistema linfático en el sistema nervioso central, y estabamuy claro desde esa primera observación – y ellos han hecho muchosestudios para reforzar el hallazgo – que cambiaría los fundamentos de cómola gente entiende la relación del sistema nervioso central con el sistemainmunológico.
Incluso Kipnis fue escéptico al principio. “Realmente no me creía queexistieran estructuras en el cuerpo que aún no conociéramos. Pensaba queel cuerpo ya estaba cartografiado”, dice. “Pensaba que estosdescubrimientos habían terminado en algún momento hacia la mitad del siglopasado. Pero aparentemente no lo habían hecho.”

‘Muy bien escondidos’
El hallazgo ha sido posible gracias al trabajo del Dr. Antoine Louveau, uninvestigador postdoctoral del laboratorio de Kipnis. Los vasos fuerondetectados solo después de que Louveau desarrollara un método paramontar las meninges – las membranas que recubren el cerebro – de losratones en un solo portaobjetos, para así poder ser examinadas en suconjunto. “En realidad, fue bastante fácil”, dice. “Había un truco: fijamos lasmeninges dentro del cráneo, para que el tejido estuviera en condicionesfisiológicas, y luego lo diseccionábamos. Si lo hubiéramos hecho al revés nohabría funcionado.
Después de observar patrones similares a los de vasos en la distribución delas células inmunes en las preparaciones, Louveau buscó vasos linfáticos yallí estaban. Lo imposible existía. Con su voz suave recuerda el momento:“Llamé a Jony [Kipnis] al microscopio y le dije, ‘Creo que tenemos algo.’
Respecto a cómo los vasos linfáticos cerebrales se las han arreglado parapasar inadvertidos todo este tiempo, Kipnis los describe como “muy bienescondidos” y advierte que siguen un vaso sanguíneo principal hacia el interior de los senos, un área difícil de observar. “Está tan cerca del vasosanguíneo, que lo pierdes,” comenta. “Si no sabes lo que buscas,simplemente lo pierdes.
La visualización en vivo de estos vasos fue crucial para demostrar sufunción, y esto no habría sido posible sin la colaboración de TajieHarris”, apunta Kipnis. La Dra. Harris es profesora adjunta de neurociencia ymiembro del centro BIG. Kipnis también elogia las “fenomenales” habilidadesquirúrgicas de Igor Smirnov, un investigador asociado al laboratorio de Kipniscuyo trabajo fue crítico a la hora de conseguir las imágenes del estudio.

Alzheimer, Autismo, EM y más
La inesperada presencia de vasos linfáticos plantea un inmenso número de preguntas que deben ser contestadas,tanto sobre el funcionamiento del cerebro como sobre las enfermedades que le afectan. Por ejemplo, laenfermedad de Alzheimer. “En el Alzheimer, hay acúmulos de proteínas en el cerebro”, dice Kipnis. “Creemos queesto ocurre porque estos vasos no eliminan estas proteínas eficazmente.” Apunta que los vasos tienen unaapariencia diferente según la edad, así que el papel que juegan en el envejecimiento es otra avenida queexplorar. Y hay una enorme variedad de enfermedades neurológicas distintas, desde autismo a EsclerosisMúltiple, que deben ser reconsideradas a la luz de la presencia de algo que la ciencia tanto insistió en que noexistía.

Los descubrimientos han sido publicados por la prestigiosa revista Nature (ya disponibles online). El artículo estáfirmado por Louveau, Smirnov, Timothy J. Keyes, Jacob D. Eccles, Sherin J. Rouhani, J. David Peske, Noel C. Derecki, David Castle, James W. Mandell, Lee, Harris y Kipnis.