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martes, 21 de julio de 2015

LA IMPORTANCIA 
DE LOS EJERCICIOS
EN EL AGUA PARA LA EM

Fuente: National MS Society
Fecha de publicación: 09/07/2015

El agua es vida. Y el medio acuático tiene unas propiedades únicas que pueden ser muy beneficiosas para las personas que sufren esclerosis múltiple (EM), sobre todo para aquellas que tengan la movilidad reducida. Realizar ejercicios dentro del agua, además de facilitar movimientos que “en seco” pueden ser complicados de realizar, permite mejorar la capacidad motriz, la sensibilidad, la motivación y la actitud de los afectados por la EM.
El agua tiene unas propiedades ideales para ejercitar el cuerpo. La flotabilidad permite que se puedan mover las extremidades con mucha más facilidad; el hecho de pesar menos hace que las personas se sientan más ligeras. Esto ayudará a mover las articulaciones más débiles sin fatiga y se conseguirá una mayor relajación muscular. La viscosidad, aquella sensación de resistencia que obliga a moverse más lentamente, permite fortalecer los músculos y trabajar habilidades como el equilibrio y la coordinación. La presión hidrostática provoca una sensación de presión (que aumenta a más profundidad) que beneficia todas aquellas actividades en las que se debe estar de pie y, sobre todo, sirve para fortalecer la musculatura de las piernas. Finalmente, el agua también ayuda a mantener la temperatura corporal baja (incluso si se realizan actividades energéticas), hecho que puede ser beneficioso para las personas que tienen sensibilidad a la temperatura.

Las principales funciones que pueden mejorarse por el hecho de realizar ejercicios acuáticos son:

Función motriz. Mejora de la movilidad, flexibilidad, equilibrio y resistencia.
Sensibilidad. La sensación de disminución de peso puede reducir el dolor, incrementar otras percepciones sensoriales y facilitar el movimiento.
Motivación. Los resultados positivos al realizar ejercicios acuáticos pueden ayudar a incrementar las ganas de seguir adelante.
Actitud. El ejercicio puede aliviar los efectos de la depresión, reducir el estrés, incrementar la autoestima y promover la relajación.

Algunos de los ejercicios acuáticos más usuales que se pueden realizar dentro de una piscina son: la marcha (caminar levantando las piernas al lado de la pared de la piscina, si procede), levantar las piernas de lado (una detrás de otra, de cara al borde de la piscina), doblar las piernas hacia atrás (también al borde de la piscina) y estiramientos (colocando una pierna detrás de la otra y, con los pies planos, hacer presión con los brazos al borde de la piscina). También existe el método Halliwick, que permite mejorar el equilibrio y la independencia de las personas con movilidad reducida dentro del agua.

A pesar de que son ejercicios acuáticos sencillos, es aconsejable que se realicen bajo el control de un fisioterapeuta o de un instructor profesional, y no intentar probar nuevos ejercicios sin su aprobación. Finalmente, en el momento de realizar cualquier ejercicio acuático, independientemente del nivel que se tenga, lo más importante es tener ganas y querer pasárselo bien.