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sábado, 16 de mayo de 2015

 

Fuente: Cemcat Tags:                                                                                 Terapia Ocupacionaldificultadesdependenciavida cotidiana y esclerosis múltiple

Las personas con EM pueden tener dificultades para llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana y mantener sus rutinas. La convivencia con los brotes y síntomas de la enfermedad o con las secuelas y lesiones producidas en el sistema nervioso central a lo largo de los años puede conllevar dificultades para que el afectado desarrolle sus ocupaciones y roles de forma satisfactoria. A veces, son necesarios cambios en el funcionamiento familiar para adaptarse a esta nueva situación y disminuir el impacto de la enfermedad.
Las personas con EM pueden sufrir dificultades muy variadas que hay que identificar de forma personal. Cuando estos obstáculos afectan al estilo de vida que el paciente quiere llevar a cabo, es recomendable acudir a un terapeuta ocupacional para encontrar una solución. El profesional ofrece un tratamiento personalizado y adecuado a las necesidades de cada afectado.


A continuación, se exponen las 5 dificultades que más a menudo se observan en la práctica clínica:
  • Dificultades para llevar a cabo las rutinas del día a día. Las personas con EM pueden encontrar complicaciones para mantener un ritmo constante a lo largo del día y durante varios días seguidos. Muchos afectados necesitan descansar a lo largo de la jornada, dejar la actividad que están realizando para otro momento, etc.
  • Dificultades para llevar a cabo actividades que se prolongan en el tiempo o que implican largos desplazamientos o largos ratos de pie y sin descanso: cenar fuera con los amigos, pasar el día fuera de casa, ir de compras a un centro comercial, visitar un museo, etc.
  • Dificultades para realizar dos actividades a la vez. Por ejemplo, cortar verdura mientras se cuecen alimentos al fuego, hablar por teléfono mientras se cocina, mantener una conversación mientras se pasea, etc.
  • Dificultades físicas para realizar tareas que requieren cambios posturales. Actividades como ponerse los pantalones, levantarse de la cama o entrar en la bañera pueden ser complicadas para las personas con EM. También pueden suponer dificultades aquellas actividades que implican motricidad fina, como abrocharse los botones, maquillarse o ponerse los pendientes. De la misma manera, tareas que exigen coordinación y desplazamientos, como poner la mesa o hacer la cama, pueden suponer grandes obstáculos para los pacientes de EM.
  • Dificultades para hacer actividades debido a las barreras arquitectónicas del entorno, como pueden ser las puertas estrechas, las escaleras en el domicilio o la falta de ascensor. Las estanterías excesivamente altas o bajas también pueden representar un hándicap para las personas con EM.

Todas estas dificultades pueden provocar que la persona con EM participe menos en las actividades del día a día o que, incluso, abandone alguna actividad significativa. El terapeuta ocupacional analiza y detecta cuáles son las dificultades de la persona con esclerosis múltiple y las habilidades que tiene para ser lo más autónoma posible.

El objetivo del tratamiento es mejorar la vida cotidiana del paciente, mostrar estrategias para que la persona con EM pueda realizar las actividades de la vida diaria con autonomía, al tiempo que, con la ayuda del terapeuta ocupacional, se detectan posibles carencias y se ayuda a determinar las necesidades de asistencia y cómo debe ser la asistencia recibida. El profesional puede recomendar cambios, modificaciones y adaptaciones para las actividades del entorno del paciente.