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jueves, 28 de marzo de 2013


ALIMENTANDO NUESTRO CEREBRO

   
La ciencia ha demostrado recientemente que el buen funcionamiento de nuestras neuronas depende, y mucho, de nuestra alimentación. . Gómez-Pinilla lleva décadas dedicado a estudiar cuál es el efecto que tienen los alimentos, pero también el deporte y las horas de sueño, sobre las funciones mentales.
“La comida es como una especie de compuesto farmacéutico que afecta al cerebro”, dice Fernando Gómez-Pinilla, un chileno afincado desde hace años en California que es uno de los principales investigadores en este ámbito y que más luz ha arrojado sobre la ecuación.cerebro-alimentación.

Para este científico de la Universidad de California (UCLA), “una dieta equilibrada junto a la práctica de ejercicio físico, además de protegernos de enfermedades cardiovasculares e incluso del cáncer, también protege al cerebro frente a posibles daños, mantiene las enfermedades mentales alejadas, potencia las capacidades cognitivas y lucha contra los efectos de la edad”.

Si mantenemos una dieta sana y equilibrada, no sólo estaremos mimando nuestra salud física sino también a nuestras neuronas. Una mente ágil pasa por una alimentación rica, sobre todo, en pescado, además de frutas, verduras, legumbres. Si, además, después lo seguimos estimulando con deporte, descansando ocho horas al día y ejercitándolo intelectualmente, pondremos todo lo que está de nuestra parte para tener un cerebro en forma.

En este sendito se ha descubierto que India es el país del mundo con menos alzheimer y la explicación a este hecho pudiera encontrarse en su alimentación y, en particular, en las especias que emplean para sazonar sus platos. La mayoría de especialidades indias incorporan salsas a base de cúrcuma, uno de los componentes del famoso curry o azafrán de las Indias. La cúrcuma es un polifenol amarillo que es capaz de reducir los déficits de memoria, de proteger al cerebro frente al alzheimer y de paliar posibles daños.

Se han realizado estudios en ratones a los que se administraba una dosis diaria de cúrcuma, muy similar a la cantidad que toma una persona de la India cada día. Y se ha comprobado que las neuronas de estos roedores contenían menos beta-amiloide, una proteína que se encuentra en cantidades elevadas en la enfermedad de Alzheimer. Al parecer, la cúrcuma es capaz de reducir esos depósitos de beta-amiloide. De ahí que la prevalencia de la enfermedad en este país asiático sea tan baja.

Según las ultimas investigaciones científicas nuestra salud mental pasa también por el estómago.En la última década se ha descubierto que quien cuida de su cuerpo y también de su dieta, tiene un cerebro más sano y en forma, mejor preparado para hacer frente al paso del tiempo y para combatir enfermedades.

La novedad es que ahora entienden exactamente de qué manera influye la alimentación en las neuronas y cuáles son los nutrientes esenciales de los que depende el buen funcionamiento de la mente.

Nuestro cerebro es el resultado de aquello que comemos. 

Si bien los alimentos ejercen una gran influencia sobre las células nerviosas, no todos tienen la misma importancia. Por ejemplo, se ha comprobado que los ácidos grasos Omega 3 constituyen un ladrillo fundamental. Se trata de ácidos esenciales, es decir, que el organismo no puede sintetizar a partir de otras sustancias y necesita obtener a través de la comida. Estos ácidos se encuentran en cantidades abundantes en el pescado azul, sobre todo en el salmón, así como en otros alimentos marinos, y también en algunos vegetales y frutas, como las nueces o el kiwi.

Los Omega 3 ayudan a mejorar el aprendizaje y la memoria; a paliar enfermedades como la demencia, los desórdenes del estado de ánimo y la esquizofrenia. Buena parte de la adquisición de nuevos conocimientos ocurre en las sinapsis, las conexiones entre neuronas. Los Omega 3, al parecer, afectan de manera positiva a muchas de las moléculas que se hallan en las sinapsis y que justamente tienen que ver con aprendizaje y memoria.

“Son esenciales —sentencia el investigador Fernando Gómez-Pinilla— para que el cerebro tenga un funcionamiento normal”. De hecho, se ha comprobado que los niños que toman dietas más ricas en ácidos grasos Omega 3 responden mejor en el colegio, sacan mejores notas y tienen menos problemas de comportamiento. Se han realizado varios estudios con niños de entre 6 y 12 años en los que se dividía a los chavales en dos grupos: a uno se le administraba durante seis meses un suplemento de estos ácidos; mientras que al otro no se le daba nada. Al cabo del tiempo, los que habían visto incrementada la ingesta de ácidos grasos obtenían mejores resultados en tests que medían su inteligencia verbal y su memoria de aprendizaje que aquellos que no habían tomado nada.

Y si bien los ácidos grasos Omega 3 son en general beneficiosos, es en particular un tipo de estos ácidos, el DHA, el más influyente. Se halla en pescados como el salmón, el arenque, la anchoa, o el atún; también en el aceite de hígado de bacalao y en algunas microalgas.

La población de Okinawa ha sido muy estudiada por la comunidad científica. En esta isla de Japón el consumo de pescado es elevadísimo, incluso por encima de la media del país nipón, ya de por sí alta. Toman pescado en cada comida y, además, practican ejercicio. Quizás por ello son la población más longeva del mundo y la que menos problemas mentales padece.

Ácido fólico y antioxidantes 

El ácido fólico tiene también un papel relevante para mantener a tono nuestras capacidades cognitivas, no sólo durante la infancia, sino a lo largo de toda la vida. Es abundante en alimentos como las espinacas, la levadura o el zumo de naranja recién exprimido.

Otro nutriente importante son los antioxidantes. La vitamina E, por ejemplo, presente en los aceites vegetales, en las nueces y en las verduras de hoja verde, está relacionada con la retención de la memoria en edades avanzadas, así como con una esperanza de vida más longeva. También protege al cerebro frente al estrés oxidativo.

¡Coma mal y su cerebro irá detrás! 

Estudios científicos han demostrado que la “comida basura” que tanto nos gusta, como las patatas fritas de bolsa o la bollería industrial, que acostumbra a ser rica en grasas insaturadas e hidrogenadas, es nefasta para las sinapsis entre células nerviosas. Se las carga, literalmente, lo que es un completo desastre en términos de capacidades cognitivas, porque sin sinapsis no hay aprendizaje ni recuerdos.

Es más, los alimentos que son ricos en azúcares, como las chucherías, por ejemplo, y los que contienen muchas grasas (mantequillas, natas, cremas, quesos…) y sal, o los fritos, pueden llegar a alterar en casos extremos la química del cerebro de la misma forma que lo hacen drogas perjudiciales para la salud.

Al parecer, el exceso de calorías reduce la flexibilidad de las sinapsis y hace que las células nerviosas sean mucho más vulnerables frente a posibles daños, mientras que las dietas con restricción calórica moderada protegen al cerebro al reducir el daño oxidativo.